EL MINISTERIO DE LOS DIÁCONOS                     

Uno de los más altos honores que puede recibir un hombre es el de ser elegido y ordenado diácono de su iglesia. Ser diácono es ser “servidor de Cristo”, y su trabajo debe ser servicio cristiano desinteresado; dedicado al Señor.

La iglesia, por regla general, refleja en su crecimiento el trabajo que hacen sus diáconos. En virtud de esto se puede afirmar que hay bendición en la iglesia que tiene un grupo de servidores de Cristo, que fielmente desempeñan sus funciones. De esta manera el ministerio de la Palabra de Dios es más poderoso y eficaz.

El término “diácono” proviene del griego diakonos que significa “servidor”. De ahí que el diácono es un “servidor” de Cristo en la iglesia.

DEBERES DE LOS DIÁCONOS

Los oficiales de la iglesia neo-testamentaria son los pastores y los diáconos, por lo tanto se requiere armonía y comprensión en sus relaciones.

Considerando las circunstancias y necesidades de la iglesia actual, el diácono tiene responsabilidades y oportunidades de ministerio que van más allá de lo meramente material o físico.

Es importante señalar, que El Diácono es un brazo de extensión de ayuda para El Pastor, por tanto su naturaleza es servidora, no regidora o gubernamental. Su rol es el de complementar la obra del pastor y brindarle todo su apoyo.

La Biblia enseña claramente lo que el diácono debe ser, pero no detalla lo que el diácono debe hacer. Por lo que, considerando el propósito original de la elección de los “servidores de Cristo”, podemos deducir que entre los principales deberes del Ministerio de Diáconos están los siguientes:

  1. Ser puntuales a las reuniones del Ministerio de Diáconos y en aquellas otras a las que sean convocados.
  2. Orar por los pastores y sus familias y apoyarlos en oración constantemente.
  3. Ayudar al Equipo Pastoral en la visitación de familias o hermanos con situaciones especiales como ser: enfermos, necesitados, desanimados, viudas, huérfanos, etc. (Es recomendable identificar estas familias y elaborar un cuadro de visitación donde participen todos los miembros del Ministerio de Diáconos).
  4. Ser ganadores de almas, involucrados en el evangelismo. En este aspecto se requiere un liderazgo ejemplar en Evangelismo Personal.
  5. Constituirse en cuerpo de seguridad en la Iglesia, vigilando las puertas y velando por el cuidado de la propiedad y mobiliario de la Iglesia.
  6. Velar porque en los cultos, servicios especiales y programas de la Iglesia, todas las cosas se hagan decentemente y en orden (Disciplina), siendo ejemplo en su conducta y presentación personal.
  7. Estar prestos a apoyar todos los programas especiales de la Iglesia donde se requiera su presencia, así como, en aquellas situaciones imprevistas en las que la Iglesia puede servir a sus miembros y familias (velorios, servicios fúnebres, accidentes, etc.)
  8. Participar en la administración de las ordenanzas: Bautismo y Cena del Señor.
  9. Procurar ayudar a la iglesia a comprender mejor las ideas y planes impulsados por el Equipo Pastoral.
  10. Estar atentos a los problemas que surjan en la iglesia para tomar iniciativa en el asunto, discutiéndolo con el Equipo Pastoral y guiando a la iglesia en el procedimiento que deba tomarse para su solución.
  11. Incorporar y preparar a nuevos miembros para el Ministerio de Diáconos.

 

“Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.”

1 Timoteo 3:13